9 Enero 2007

Ajajajaja....ay... jjijijijiji ....qué plato!. Me estaba acordando justito ahora, cuando empiezo a escribir, una cosa tan pero tan graciosa que no la puedo contar. Cuando me tiento pierdo la memoria. Cosas de vieja. Apenas me acuerde, prometo no reírme así puedo contarla. Lo que sí me acuerdo perfectamente es de una Navidad en casa de la madre de mi nieta. Esta mujer preparaba la cena y no había dios que la convenciera de que la ayudáramos. Una mal llevada. Entonces con Adelia llevamos a las niñas a la plaza del barrio. Entre mis nietas y sus amigas eran como 13 niñitas perfectamente desbordadas. Corrían todas para la derecha. Luego todas para la izquierda. En diagonal. Paralelas. Equidistantes. Parecían el teorerma de Pitágoras con caritas. De una punta a otra de la plaza. Hasta que cada una siguió su propio camino. Que es lo que querían demostrar.
Y no nos alcanzaron los ojos para semejante cobertura. El caso es que se nos perdieron cinco. Entre ellas, estaban mis nietas. Todas. Martita, mi nietita mitómana adorada, estaba detrás de un árbol haciendo pis. Mientras dos la tapaban. La pequeña Laale estaba arriba del árbol avisándole a todo el mundo lo que estaba haciendo Martita y la mayor, en planta baja, la señalaba con el dedo y se moría de risa. Como yo cuando me acuerdo de algo, y me olvido si me rio.
Las reté a las tres por igual. Era vísperas de Navidad. Las criaturas debían repartirse la culpa , como el Pan Dulce, en partes iguales. Para qué darle a una sola todo el peso y todos los hidratos?. Y estábamos con Adelia en pleno reto cuando aparecieron unas amigas nuestras que se ve que venían de un brindis. “Eleniiiitaaaaaaa.... Adeliiiiiaaaaaa..... que hassssshen en la plassssha.....jajajajaja... qué grassssshiossssho..... todo..... lassssh queremosshhhh,,, sssshaben??????”. Yo no tenía problemas con su borrachera. Las niñas, con la madre que tenían, estaban preparadas para no sorprenderse de casi nada. Y conmigo, el “casi” también desapareció. El tema era otro. Recolectadas las 13 niñas, había que sumar ahora a estas dos borrachas que ya no se sostenían. No las íbamos a dejar a la buena de dios. Y pusimos manos a la obra. “A ver, hijitas, ellas necesitan que las ayudemos, ustedes van a cuidar a Sarita y ustedes a Berenice.” Cuando Adelia hablaba el viento se convertía en brisa y los helados se licuaban. Y las niñas, ovejitas. Adelia era una encantadora. De elementos. De objetos. Y de seres vivos. El caso es que las niñas cuidaron a las borrachas, hasta que conseguimos un taxi. Ninguna quería quedar afuera. Por lo tanto, entre dos taxis, nos fuimos a la casa de nuestras amigas. Trece niñas y cuatro mujeres adultas, muertas de la risa, repartidas en dos taxis. En vísperas de Navidad. El tiempo pasó como refucilo. Cuando nos dimos cuenta eran las 9 de la noche. Dejamos a nuestras amigas en su casa. Y volamos a restituir a las niñas.
Una vez que el brote de la madre de mis nietas floreció y empezaron a a caer frutos por todos lados como proyectiles, le expliqué que había un pesebre viviente en la plaza y no hubo dios que las pudiera sacar de allí. No me creyó. Nunca lo hacía. Sobre todo, en este caso en que 13 niñas alteradas contabas todas al mismo tiempo lo que había sucedido. Estaban felices. Eso la sosegó un poco. Y estaba Adelia. La garantía. Suficiente. Y a otra cosa mariposa.
A las 24 hs., brindamos.. De allí nos iríamos a brindar con nuestras amigas Sarita y Berenice. Y a terminar la noche bien borrachas. “Abu.... querés que te acompañemos así las llevamos después en taxi a tu casa?”. Y sentí que el espíritu navideño inundaba todo y que mis nietas me daban la prueba de amor más grande de mi vida. O hay algo más amoroso, entrañable y solidario que proteger a una abuela borracha?.
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6 Noviembre 2006
Se los digo desde el vamos. Por amor. Es decir, por Adelia. No porque a ella le molestara. Fue otra cosa. Yo nunca fui alta ni corpulenta. Pero tenía actitud, personalidad. Y nada de vergüenza. Estábamos visitando a unas amigas en Perú. Fuimos a un antro. Tomé de más y pum para arriba!. Arriba del escenario en el que iba a bailar una belleza monumental. Las parroquianas empezaron a decir...”la roooopa!!!! la rooooopa!!!!!”. Y como todo me daba vueltas como un trompo, me disponía de buena gana a sacármela. El público es el soberano y no hay que dejarlo con las ganas. Y resulta que no. Que había una bailarina de caño que se llamaba María Larroca que era la sensación de la noche peruana. La ropa.... la roca.
Es sabido que en los espacios cerrados la “c” suena como “p”. Por ejemplo, yo había pedido una coca.Pero me trajeron una copa... y de vino de la casa. No era bueno pero se te subía a la cabeza como un boing 747. Y te presurizaba.Y de allí se desencadenó el resto. Nuestras amigas y Adelia me sacaron en andas del escenario porque era chiquito y Larroca y yo no entrábamos juntas. Sobre todo porque Larroca valía por tres. Era una mujer enorme. Verla desde abajo era como tenerla a Anita Ekberd magnificada en plena dolce vita. Sin Marcelos. Toda para nosotras.
Al ver mi alto grado de desinhibición, el dueño del antro me propuso si yo no quería precalentar el ambiente dos noches a la semana antes de la entrada de la supermujer. Cantando, bailando, lo que yo quisiera. Me pagaría casi nada de dinero y toda la bebida que quisiera para mí y mis amigas. Y acepté. Si no me ofrecían buen dinero, si ni siquiera era la atracción de la noche, porqué acepté?. Por lo mismo que tengo ahora un blog. Por hacer algo nuevo. Por curiosidad.
Vi la cara de Adelia escondida detrás de su gran sonrisa. Vi esa sub-cara que nadie más que yo veía. Esa cara subcutánea que expresaba que aunque ella no estuviera de acuerdo me acompañaría como siempre lo hacía en todas y cada una de mis ideas. Ella se divertía con todo eso. Y yo más.
Bailé una noche. Una sola noche. Adelia tenía que tomar el primer vuelo a Argentina. Unos planos y unas maquetas estaban reclamándola. “Elenita, sacá fotos porque no nos van a a creer”. Y con su sonrisa encantadora se subió al taxi y desapareció. Al otro día, yo hacía lo mismo.
Nuestra amigas no entendieron mi apuro. Pero la verdad es que la diversión sin Adelia era la mitad de una diversión. Algo había en ella que convertía lo rutinario en algo mágico. Y la bailarina exótica por una noche se fue detrás de esa magia. “No habrá ninguna igual, no habrá ningunaaaa.......”.
P.D. Se puede poner una postdata en un blog? Bueno, mientras alguien me contesta sigo con lo mío. Nietas queridas, la mitómana y la chiquitita, esas lentejuelas azules y doradas que les regalé y que ustedes usaron para un acto del colegio, eran parte de un portaligas que usé en Perú, aquElla noche. Jajaja... y pensar que la monjas les pidieron las lentejuelas para otro acto en homenaje al niño dios o a su madre. No es maravillosa la vida?
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4 Octubre 2006
Ay, que no sé qué es un meme! Una frase tartamuda a medio terminar? Vade Retro, hijita querida de mi corazón! Siguiendo con mi militancia en la abuelez, no voy a negarme a un pedido de una amiga de mi nieta adorada. A mi me gusta el tango. Pero no hay un sólo autor que pueda contenerme toda, enterita, de la punta del dedo gordo del pie a la punta de la cana que se me para en la mollera. Así que aquí va un poquito de todo, de aquí, de allá, de acullá.
Eres hombre o mujer?: Pa` mí es igual.
Descríbete: La muchacha del circo.
¿Qué sienten las personas cerca de ti? Alma de loca
¿Cómo te sientes? Cotorrita de la suerte.
¿Cómo describiría su anterior relación sentimental?: La toalla mojada.
Describe tu actual relación con tu novio/a o pretendiente: Jamás lo vas a saber
¿Dónde quisieras estar ahora?: El patio de la morocha
¿Cómo eres respecto al amor?: Qué me importa tu pasado.
¿Cómo es tu vida?: Llevátelo todo.
¿Qué pedirías si tuvieras sólo un deseo?: Whisky
Escribe una cita o frase famosa: Tortazos
Ahora despídete: Hacelo por la vieja
Estimada audiencia meme:
estos tangos que marcaron mi vida a fuego como un ternero, pueden visitarlos aquí.
Y ahora yo invito a rosario. Pero cómo hago. Me voy hasta su casa y la obligo a contestar cueste lo que costare?. Pero ella vive en Carcas. Y si la intimo con una carta documento?. Pero no, si es una criaturita dulce y adorable! Bué, algo se me va a ocurrir. Uuyyy qué hora. Me voy a dormir!
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25 Septiembre 2006

Sarita y Berenice. Mis inolvidables compañeras de juergas. Qué no hicimos con estas dos locas. Sarita era más expansiva. Berenice, la intelectual. Por eso se llevaban bien. Culo y calzón. Hace mucho tiempo que les perdí pisada. Sé que un nieto de Sarita les estaba enseñando los secretos del spam. Y claro! Debe ser porque ellas siempre fueron muy espamentosas. Hasta que.... hasta que un día Rosario, la amiga bloguer de mi nieta querida Martita, me las devuelve hechas foto. Pero qué inteligente Rosario!. Las descubrió!
Ahora, yo le quiero pedir desde acá que no las denuncie. Sí, sí, ya sé. Ya sé que llenan las casillas con mensajes kitch, que son las reinas indiscutibles del correo no deseado y del mal gusto pero, con la mano en el corazón, Rosario -y yo sé que usted es una chica sensible- no cree que las cárceles de mujeres no merecen semejantes personajes? No tienen ya demasiado castigo como para agregarles a Sarita y Berenice?
Póngase la mano en el corazón –que usted lo tiene enorme- y proteja a las mujeres en cautiverio. Ah! Y fíjese en un pequeño detalle. La foto fue sacada en un bus. Localicé al nieto hacker de Sarita y me dijo que ambas partieron en un viaje por toda Latinoamérica en bus. Y que por estas fechas estarían llegando a Caracas.
Rosario, por lo que más quiera! Póngase a salvo. Si ya le han invadido la casilla ni se imagina cuando localicen su casa. Busque refugio. Pídale a Chavez un salvoconducto. No sé. Adelante el casamiento!!!!
Y no le diga que no le avisé. No, querida, por favor, no me debe nada. Las amigas de mi nieta adorada también son mis nietas. Un beso, tesoro.
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31 Julio 2006

Me he enterado a través del blog de mi nieta adorada,de que su madre alguna vez hizo referencia a mi menstruación de forma burlona. Y pensar que le cumplí la última voluntad de poner sus cenizas en la maceta de las hortensias. Ninguna de sus hijas quiso hacerlo porque decían que ella las iba a espiar desde cada pétalo. Y la hortensia da mucho pétalo. Y lo que es peor, sentían que la cara de su madre aparecería en cada flor. Decenas y decenas de caritas de madre mirando desde una maceta llena de hortensias es mucho. Tenían razón. Pero así y todo yo le cumplí la última voluntad a esa mujer y acá la tengo, en el jardín de mi casa, en una hermosa maceta con motivos mayas hecha en México. Y que dios me perdone pero después de leer el blog de mi adorada Martita y enterarme de que su madre tomó en solfa la menstruación mía y de mi nieta no quepo en mí de la bronca!. Y tengo ganar de arrancarla de raiz, de no regarla más, de sacarle uno a uno los pétalos que sería como un modo de descuartizarla, de revolearle las tripas. Pero yo no soy una asesina del más allá. La voy a poner en esas macetas de plástico. Como castigo post mortem.
Lo que más me molesta es el temita del colibrí. Ahora me explico porqué una vez que con mi amada Adelia decidimos teñir unas prendas y le pedimos a Martita que fuera de doña Yocutca a comprar tinturas COLIBRÍ lloró como una magdalena. Pobre criatura! Habrá creído que nos estábamos riendo de ella.
Y bien, nieta adorada, Cataprezan de mis noches, no fue asi. Nosotras no lo sabíamos. Sólo queríamos teñir unas remeras manchadas con tuco.
Esta noche está anunciada una helada. Cubriré a todas las plantas con plástico para que no se hielen. Menos a una. Un beso, querida.
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12 Junio 2006

Desde su blog, Judas me ha desafiado. El joven Iscariote, por un lado comparte sus mujeres conmigo y por el otro intenta develar mi identidad. Y como no quiero convertir su blog en un foro, le contesto desde aquí.
Debe usted entender, chiquito Iscariote, que por varias causas no puedo mostrar mi verdadero rostro. Una de ellas es que no tengo fotos. Vestida. Fíjese que nunca aparezco en retratos familiares. No porque tuviera conflictos con el entorno. Es que yo sacaba las fotos. Siempre. Era mi hobby. Lo sigue siendo. Seguramente lo será. Adelia fue la única que me sacó fotos sumergiéndome en la Laguna de Mar Chiquita, desnuda, ante los flamencos atónitos. En aquella época yo era una Venus.Todas esas fotos están en mi poder, salvo un par que le regalé a mi nieta hace un tiempo. Y mi nieta no se vende por monedas como usted. De todos modos no le guardo rencor. No le guardo nada. Usted sabrá en dónde pone sus cosas.
Se lo dije en un comentario. Yo a usted lo aprecio y lo quiero hasta la muerte súbita.
Entonces, no me mate de un disgusto.
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2 Mayo 2006

“Mamá... por favor!!! Es una nena... ´De ninguna manera va a ir a la inauguración”
Así de ortiva era la madre de mi nieta. No era una nena. Tenía diez años. Y le había prometido llevarla.
Esperé que el sueño la venciera. (Era el único que podía con ella) yllevé a mi queridísima nieta preferida a la inauguración del boliche gay que inauguramos con Adelia. Era un fiesta de amigos. Nada había que no pudiese ver una niña de 10 años. Alegría, música, baile. Mi nieta bailaba como un trompo. Todos los ritmos. Fue la reina de la noche. Cuando se cansó, una amiga le ofreció un par de billetes y la nena brincó a la pista.A las doce la llevé a su casa. Entramos por la cochera y antes de irme nuevamente al boliche me miró a los ojos y me dijo “Abu, tengo que devolver este dinero?” “Para nada. Te lo ganaste honestamente. Pero ni una palabra a tu mamá”, le dije. Y me fui a seguir festejando. Claro, en aquellas épocas, después de medianoche, una fiesta de mujeres se convertía en territorio liberado.
Se rompían las cadenas y todas y cada una de nosotras nos sentíamos la Marianne de la revolución francesa, con los pechos a punto de estallar, dispuestas a tomar la Bastilla, un vodka, una mujer.. lo que sea.
Nuestro boliche marcó tendencia...tendencia a las deudas. Luego, la policía y alguna revolucionaria delatora y con el corazón roto, nos clausuraron. Y se apagó la luz, definitivamente, del boliche.
“Yo no sé porqué no te ponés una simple tienda de golosinas y ya...!!!” La madre de mi nieta era muy ocurrente y sus ideas innovadoras y originales eran como dagas que te lanzaba desde sus ojos. Las esquivé a todas, claro, y enseñé a mi queridísima nieta los secretos de este acto reflejo.
Demás está decir que la niña me ofreció el dinero que había ganado bailando en el boliche. Claro que se lo acepté.
Y nos fuimos a un bar a enseñarle los secretos del fondo blanco. Yo con un tequila y ella con leche chocolatada.
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3 Abril 2006

Cuando se casó la madre de mi nieta yo despedía mis últimos momentos con el flower power y pasaba a la militancia feminista.
El día en que nació mi nieta, yo era detenida por averiguación de antecedentes. Sólo pude ir a la clínica dos días después. Ya no estaban. Ni madre. Ni hija. Pensé en un secuestro. (eran comunes, en los`70). Que ya habían dado el golpe. Pero sólo las habían dado de alta.
La madre de mi nieta no quiso que fuera hasta su casa. “Es peligroso. Esperemos un par de años, si?”. Una demora de dos días se convirtieron de pronto en dos años.
Y así fue. Sólo mi querida, amante y fiel Adelia pudo ir a su casa. Fueron más de 2 años. Mi nieta tenía 6 cuando pude tenerla en mis brazos. Yo me exilié en México. Adelia y su infinito amor me enviaban semana tras semana noticias y fotos.
Mi exilio fue autoimpuesto. Una mexicana gloriosa visitaba el país y mi cama.
Me fui detrás de un par de piernas morenas interminables.
Adelia siempre lo supo. Pero prefirió que mis movimientos de entonces quedaran como una de las historias más épicas de la familia.
La abuela militante. La abuela peligrosa.
La abuela enamorada. Pasión azteca.
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