Me he enterado a través del blog de mi nieta adorada,de que su madre alguna vez hizo referencia a mi menstruación de forma burlona. Y pensar que le cumplí la última voluntad de poner sus cenizas en la maceta de las hortensias. Ninguna de sus hijas quiso hacerlo porque decían que ella las iba a espiar desde cada pétalo. Y la hortensia da mucho pétalo. Y lo que es peor, sentían que la cara de su madre aparecería en cada flor. Decenas y decenas de caritas de madre mirando desde una maceta llena de hortensias es mucho. Tenían razón. Pero así y todo yo le cumplí la última voluntad a esa mujer y acá la tengo, en el jardín de mi casa, en una hermosa maceta con motivos mayas hecha en México. Y que dios me perdone pero después de leer el blog de mi adorada Martita y enterarme de que su madre tomó en solfa la menstruación mía y de mi nieta no quepo en mí de la bronca!. Y tengo ganar de arrancarla de raiz, de no regarla más, de sacarle uno a uno los pétalos que sería como un modo de descuartizarla, de revolearle las tripas. Pero yo no soy una asesina del más allá. La voy a poner en esas macetas de plástico. Como castigo post mortem.
Lo que más me molesta es el temita del colibrí. Ahora me explico porqué una vez que con mi amada Adelia decidimos teñir unas prendas y le pedimos a Martita que fuera de doña Yocutca a comprar tinturas COLIBRÍ lloró como una magdalena. Pobre criatura! Habrá creído que nos estábamos riendo de ella.
Y bien, nieta adorada, Cataprezan de mis noches, no fue asi. Nosotras no lo sabíamos. Sólo queríamos teñir unas remeras manchadas con tuco.
Esta noche está anunciada una helada. Cubriré a todas las plantas con plástico para que no se hielen. Menos a una. Un beso, querida.