Sarita y Berenice. Mis inolvidables compañeras de juergas. Qué no hicimos con estas dos locas. Sarita era más expansiva. Berenice, la intelectual. Por eso se llevaban bien. Culo y calzón. Hace mucho tiempo que les perdí pisada. Sé que un nieto de Sarita les estaba enseñando los secretos del spam. Y claro! Debe ser porque ellas siempre fueron muy espamentosas. Hasta que.... hasta que un día Rosario, la amiga bloguer de mi nieta querida Martita, me las devuelve hechas foto. Pero qué inteligente Rosario!. Las descubrió!
Ahora, yo le quiero pedir desde acá que no las denuncie. Sí, sí, ya sé. Ya sé que llenan las casillas con mensajes kitch, que son las reinas indiscutibles del correo no deseado y del mal gusto pero, con la mano en el corazón, Rosario -y yo sé que usted es una chica sensible- no cree que las cárceles de mujeres no merecen semejantes personajes? No tienen ya demasiado castigo como para agregarles a Sarita y Berenice?
Póngase la mano en el corazón –que usted lo tiene enorme- y proteja a las mujeres en cautiverio. Ah! Y fíjese en un pequeño detalle. La foto fue sacada en un bus. Localicé al nieto hacker de Sarita y me dijo que ambas partieron en un viaje por toda Latinoamérica en bus. Y que por estas fechas estarían llegando a Caracas.
Rosario, por lo que más quiera! Póngase a salvo. Si ya le han invadido la casilla ni se imagina cuando localicen su casa. Busque refugio. Pídale a Chavez un salvoconducto. No sé. Adelante el casamiento!!!!
Y no le diga que no le avisé. No, querida, por favor, no me debe nada. Las amigas de mi nieta adorada también son mis nietas. Un beso, tesoro.