ABUELA BAILARINA EXÓTICA POR UNA NOCHE
Se los digo desde el vamos. Por amor. Es decir, por Adelia. No porque a ella le molestara. Fue otra cosa. Yo nunca fui alta ni corpulenta. Pero tenía actitud, personalidad. Y nada de vergüenza. Estábamos visitando a unas amigas en Perú. Fuimos a un antro. Tomé de más y pum para arriba!. Arriba del escenario en el que iba a bailar una belleza monumental. Las parroquianas empezaron a decir...”la roooopa!!!! la rooooopa!!!!!”. Y como todo me daba vueltas como un trompo, me disponía de buena gana a sacármela. El público es el soberano y no hay que dejarlo con las ganas. Y resulta que no. Que había una bailarina de caño que se llamaba María Larroca que era la sensación de la noche peruana. La ropa.... la roca.
Es sabido que en los espacios cerrados la “c” suena como “p”. Por ejemplo, yo había pedido una coca.Pero me trajeron una copa... y de vino de la casa. No era bueno pero se te subía a la cabeza como un boing 747. Y te presurizaba.Y de allí se desencadenó el resto. Nuestras amigas y Adelia me sacaron en andas del escenario porque era chiquito y Larroca y yo no entrábamos juntas. Sobre todo porque Larroca valía por tres. Era una mujer enorme. Verla desde abajo era como tenerla a Anita Ekberd magnificada en plena dolce vita. Sin Marcelos. Toda para nosotras.
Al ver mi alto grado de desinhibición, el dueño del antro me propuso si yo no quería precalentar el ambiente dos noches a la semana antes de la entrada de la supermujer. Cantando, bailando, lo que yo quisiera. Me pagaría casi nada de dinero y toda la bebida que quisiera para mí y mis amigas. Y acepté. Si no me ofrecían buen dinero, si ni siquiera era la atracción de la noche, porqué acepté?. Por lo mismo que tengo ahora un blog. Por hacer algo nuevo. Por curiosidad.
Vi la cara de Adelia escondida detrás de su gran sonrisa. Vi esa sub-cara que nadie más que yo veía. Esa cara subcutánea que expresaba que aunque ella no estuviera de acuerdo me acompañaría como siempre lo hacía en todas y cada una de mis ideas. Ella se divertía con todo eso. Y yo más.
Bailé una noche. Una sola noche. Adelia tenía que tomar el primer vuelo a Argentina. Unos planos y unas maquetas estaban reclamándola. “Elenita, sacá fotos porque no nos van a a creer”. Y con su sonrisa encantadora se subió al taxi y desapareció. Al otro día, yo hacía lo mismo.
Nuestra amigas no entendieron mi apuro. Pero la verdad es que la diversión sin Adelia era la mitad de una diversión. Algo había en ella que convertía lo rutinario en algo mágico. Y la bailarina exótica por una noche se fue detrás de esa magia. “No habrá ninguna igual, no habrá ningunaaaa.......”.
P.D. Se puede poner una postdata en un blog? Bueno, mientras alguien me contesta sigo con lo mío. Nietas queridas, la mitómana y la chiquitita, esas lentejuelas azules y doradas que les regalé y que ustedes usaron para un acto del colegio, eran parte de un portaligas que usé en Perú, aquElla noche. Jajaja... y pensar que la monjas les pidieron las lentejuelas para otro acto en homenaje al niño dios o a su madre. No es maravillosa la vida?


Mi nombre es Elena Drooker. Tengo 76 años. Muero por el chocolate y los huevos fritos. Soy abuela de una mitómana que ha abierto un diario o algo así. Estoy aquí para controlarla. No por lo que miente sino por lo que deja en el camino!!. Vivo escapando de la rutina. Toda mi vida, hijos! Por eso aprendí a hacer un blog. Acá vamos!
Una dijo
Hola,buenas tardes...
Estuve leyendo su blogcito,muy lindo y ¡¡que historias!!.
Nunca soy cursi,¿pero hoy me lo permite?,¿puedo adoptarla?...jajaajajja.
Sólo eso,le dejo un abrazo fuerte.
Le escribe una nieta que extraña horrores a su abuelita, que partió hace ya casi dos años.
Suerte y ¡que siga escribiendo tan lindo!.
6 Noviembre 2006 | 09:27 PM