Cuando ya no me quedaba un centímetro de vereda sin barrer en todo el barrio de San Telmo, en Buenos Aires, comencé a estudiar Letras en la U.B.A. Tenía 16 años y aún no había probado el chocolate. Y soñaba. Soñaba con tener una nieta. Sí. Yo quería ser abuela sin hacer escala en la maternidad. Pero no hay vuelos directos. Casi.
El tiempo, el renunciamiento de Adelia y una funcionaria algo andrógina–la que luego me confesó su interés por llegar a abuela, sin pasar por madre- me convirtieron en madre adoptiva. Di varias veces la vuelta a la órbita terrestre para adelantar el tiempo.
Y llegaron. Las esperé en el andén de mis deseos y las recibí como dios manda, a cada una de ellas. Pero en especial a ella, la que comería todos los chocolates y cometería todos los excesos. De pequeña, espantó a su madre y cautivó a su abuela. Aprendió los secretos de la mitomanía y nos divertimos por separado y juntas.Creo. Jamás compartimos una pizza ni tomamos del mismo vaso. Pero nos gustaba la misma marca de whisky y manejar un buen coche. Afinidades y diferencias. Abuela y nieta.
Todo muy lindo.... Lástima que crecimos. Las dos. Ella dejó de fumar. Yo de correr. Ya tengo pareja estable.(¿ Será eso?). Y cada una tiene su blog... (quizás sea esto...) y ya no nos hablamos y sólo nos vemos a través de la porosidad de la web cam.
O quizás sea simplemente este estar en Argentina... y que hoy es 24 de Marzo de 2006 ... que pasaron 30 años.... que no nos olvidamos....que no los olvidamos....NUNCA MAS.
servido por abuelafugitiva
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Tenía 30 años cuando la ví por primera vez.
Ella tenía 14. Yo ya me había casado con un ex novio confundido de papá. Corrían los primeros años de la década del 60. Vivía en Buenos Aires. Se llamaba Erundina y me robó el corazón. Cuando pasaba por mi casa yo, entusiasta, buscaba una escoba y barría con arrebato pasional la vereda. Y cantaba... y le cantaba:
Era más blanda que el agua
que el agua blanda
Era más fresca que el río,
naranjo en flor
Y en esa calle de estío,
calle perdida,
dejó un pedazo de vida
y se marchó.

Primero hay que saber sufrir,
después amar, después partir
y al fin andar sin pensamiento.
Perfume de naranjo en flor,
promesas vanas de un amor
que se escaparon en el viento.
Después, qué importa del después
Toda mi vida es el ayer
que me detiene en el pasado
Eterna y vieja juventud
que me ha dejado acobardado
como un pájaro sin luz.
Que le habrán hecho mis manos?
Que le habrán hecho,
para dejarme en el pecho
tanto dolor?
Dolor de vieja arboleda,
canción de esquina,
con un pedazo de vida,
naranjo en flor.
(NARANJO EN FLOR -tango-)
Letra: Homero Expósito
Música: Virgilio Expósito
Hoy que ya han pasado 46 años, todavía me pregunto porqué nunca me devolvió siquiera la mirada. ¿Le habrá gustado la rumba?. En fin "...qué le habrán hecho mis manos/qué le habrán hecho..."
servido por abuelafugitiva
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Sí. Soy la abuela de “Diario de una Mitomána”. Bueno, se hace llamar así no?
Me extraña que una chica tan inteligente como “Diario...” crea que yo admiraba a Fulgencio Batista. Sé lo que es un mousse, un cpu, y hasta un blog. No soy Matusalem. Aunque prefiero no correr. Me casé tres veces. Dos de las cuales con hombres. He sido bisexual toda mi vida.
Igual que mi finado padre. Mamá murió por el terrible disgusto. Nunca pudo superar ser abandonada por su amante, Cristina.
Para todos, la tía Cristina. Una morocha bien puesta que nos tenía locos a los tres.(La de la foto es la nieta de Cristina, igualita, igualita a su abuela)
De mi único matrimonio con una mujer, Adelia, nació mi única hija, la madre de Marta Drooker. La adoptamos luego de salir de la clase de taquigrafía en las Academias Pittman. Era tan chiquita, tan desnutrida; Adelia parecía siempre a punto de desmayarse. Toda la comida era para la mamá de “Diario...”. Una bebé que nos llevó al borde de la muerte. “Lo que no te mata, te hace más fuerte”. Luego del sepelio de Adelia, realmente sentí que mis fuerzas se quintuplicaban. Bueno, ahora quizás entiendan porqué yo no podía admirar a Batista y se den cuenta hasta dónde se equivoca “Diario de una mitómana”. Tuve la necesidad de explicarlo para que nadie manche el buen nombre y honor de esta anciana... Adiós.
servido por abuelafugitiva
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